jueves, 19 de marzo de 2020

Más que la miel


Marzo 19,  Lectura: Romanos 2:12-16
La ley y la conciencia
Anotamos ahora un elemento con el que Pablo argumentará también sobre la condición humana: la ley. El apóstol plantea un principio: “todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados” (v. 12), lo cual nos lleva a esta declaración: el juicio de Dios viene con la ley o sin la ley.
Descarta que el haber oído la ley  exonere; esto  ocurre y el hombre es justificado, sólo si en verdad la hace (v. 13).
No hay duda que Dios es justo. De acuerdo a lo que Pablo escribe, si la persona por naturaleza, hace lo bueno, está mostrando la obra de la ley que está escrita en su corazón, lo cual quiere decir que está siendo obediente a su conciencia (vs. 14,15). Desafortunadamente, tanto la conciencia como la ley, han sido violadas y de esto, el único responsable es el hombre, por esto, ningún hombre podrá encontrar refugio del juicio de Dios al argumentar ignorancia de la ley. La violación de su conciencia, la revelación interna dada por él es suficiente para condenar. Sin embargo, la sangre de Cristo puede limpiar su conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo (Hebreos 9:14).
Sana doctrina: (a) El juicio de Dios es con ley o sin ley; (b); Hacer por naturaleza lo que es de la ley, es ser ley para sí mismo, si se muestran las obras de esa ley, la de la conciencia; (c) El testimonio de la conciencia es acusar o defender los razonamientos.

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