lunes, 16 de marzo de 2020

Más que la miel


Marzo 16, Lectura: Romanos 1:26-32
“Dios los entregó”
Tres veces leemos que “Dios los entregó” (vs. 24, 26, 28). Si observa se dará cuenta que la acción de Dios es posterior a la acción del hombre, por eso el hombre no tiene excusa ni tiene derecho de culpar a Dios de su condición. Veamos los casos:
1. Dios entregó a los hombres “a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones”. Dicho de otra manera: que experimente su autodestrucción por el pecado. ¿No te has preguntado por qué te sigues destruyendo a ti mismo con el pecado? Es la ira de Dios.  Esto lo hace porque los hombres se hacen un dios según su parecer, cambiando su gloria, dándole apariencia de criatura (v. 23). Lo hacen una imagen y esto es peligroso.
2. Dios  entregó a los hombres a la inmoralidad por su idolatría (v. 25). En eso consiste cambiar la verdad de Dios por la mentira. Cada vez que el hombre se postra, en cualquier manifestación de culto,  ante lo que no es Dios, está cambiando la verdad de Dios por la mentira.
3. “Dios los entregó a  una mente reprobada” porque no aprobaron “tener en cuenta a Dios” (v. 28). La palabra reprobada tiene el significado original de aquello que no pasó la prueba. Se dice que el término era utilizado en las monedas que tenían un estándar menor y por lo tanto eran rechazadas.
Ante esta realidad, ¿qué respuesta la va a dar a la justicia de Dios, que se revela en el evangelio?
Sana doctrina: (a) La gloria de Dios es inimitable; (b) El culto a Dios es verdad, la idolatría es mentira; (c) Tener en cuenta a Dios es tener una mente aprobada.

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