jueves, 26 de marzo de 2020

Más que la miel


Marzo 26,  Lectura: Romanos 4:1-12
Abraham y David
Abraham es padre de los judíos, sin embargo, su paternidad “según la carne” (v. 1)  queda relegada a un segundo plano, porque tiene más importancia que, por su fe, es padre no sólo de los judíos que siguen sus pisadas de fe, sino también de los gentiles (vs. 11,12). A Abraham, por haber creído en Dios, su fe le fue contada por justicia y lo mismo sucede con el que “cree en aquel que justifica al impío” (v.5), también le es contada por justicia (vs. 3,4, 9, 11). En la acción de Dios, el hombre es tomado como es y perdonado.
Otro personaje prominente del pueblo de Israel es David,  aunque su caso es diferente al de Abraham, concluye igual, porque él afirma que Dios atribuye justicia sin obras (v. 6) y llama bienaventurado: (a) Al que sus iniquidades son perdonadas; (b)  Al que le son cubiertos sus pecados; (c) A quien no se le inculpa de pecado.
Sana doctrina: La fe es suficiente para salvación.

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