domingo, 1 de marzo de 2020

Más que la miel


Marzo 1, Lectura: Salmo 137:1-138:8
Salmo 137
Podríamos decir que en este Salmo el pueblo se estaba haciendo la víctima (vs.1-3). Ellos estaban en Babilonia por su idolatría. Lo que los babilonios les pedían hasta podría uno decir que eran actos de simpatía: “cantadnos algunos de los cánticos de Sión” (v. 3). A  veces así somos y no reconocemos que estamos sufriendo porque no  hemos sido buenos hijos de Dios.
Cuando estaban en Jerusalén, habían olvidado completamente lo que era la ciudad, para Dios;  y la destreza de sus manos, no sólo la diestra, la habían usado en la fabricación de ídolos; ahora decían que era el “preferente asunto de mi alegría” (v. 6). ¿Apenas? También a veces somos así.
Clamaban venganza en lugar de un arrepentimiento sincero (vs. 7-9).
No somos mejores que ellos, así que, tengamos cuidado.

Salmo 138
Este Salmo es diferente al anterior, pues la actitud de alguien que está en tierra extraña, con otros dioses es diferente. Aquí hay alabanza, testimonio, adoración (vs. 1-3).  También nosotros debiéramos ser así.
Qué importante es testificar de nuestra fe en Cristo delante de los que no le conocen (vs. 4, 5).
Qué diferente es tener confianza en Dios a estarse quejando, aunque las circunstancias no nos sean favorables. Qué importante es entender que Dios tiene un propósito para nosotros en todo momento de nuestra vida, aunque sea doloroso (v. 7).  Hagamos nuestras las últimas palabras de este Salmo: “No desampares la obra de tus manos” (v. 8).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Poesía y pensamientos

Busca hacer lo recto, lo pide el Señor, Mira, tus acciones, las ven alrededor, Los que te conocen, atestiguarán, Y aunque sean peo...