martes, 24 de marzo de 2020

Más que la miel


Marzo 24,  Lectura: Romanos 3:21-26
“Pero ahora”
Esta frase nos lleva a esta transición: de la ley a la justicia divina, que es la esencia del plan de salvación de Dios en Cristo Jesús y que se ofrece “aparte de la ley”, es decir, que entre  la justicia de Dios y la ley o cualquier obra del hombre hay una total separación.
¿Cómo no viene esta justicia? Pablo nos dice que no viene a través de las obras de la ley, porque está “aparte de la ley”. Pero también nos dice como sí viene esta justicia: “por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él” (v. 22). Y esto es de tremenda importancia, porque debe dirigir los ojos de todos hacia Cristo.
La oferta universal de la justicia de Dios es porque es universal su condición pecadora (v. 23).
Tres palabras que nos hablan de la obra de Cristo: (a) Justificación: esta acción de Dios es gratuita y por gracia. La figura es un tribunal; (b) Redención: esta es en Cristo Jesús. La figura es un mercado de esclavos; (c) Propiciación: Cristo se ofreció en sacrificio, y este es acepto por medio de la fe en su sangre. La figura es un sacrificio.
Dios pasó por alto los pecados pasados, es decir,  los cometidos antes de la cruz, estaban provisionalmente cubiertos. Es hasta la obra de Cristo en la cruz que se hace justicia.
Sana doctrina: (1) La justicia de Dios viene por medio de la fe en Jesucristo, para todos lo que creen en él; (2) Como todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios; (3) Dios justifica gratuitamente, mediante la redención en Cristo, a quien Dios puso como propiciación.

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