sábado, 21 de diciembre de 2019

Más que la miel


Diciembre 21  Lectura: Nehemías 11:1-12:47
Morar en Jerusalén
Se daba esta oportunidad y, ¿cuántos desearían ser de los que serían escogidos para esto? Los jefes del pueblo, por su jerarquía lo harían, pero el resto del pueblo tenía que esperar a un sorteo, en el que uno de cada diez moraría en Jerusalén; los nueve restantes morarían en las otras ciudades (11:1). Sin embargo, también hubieron quienes se ofrecieron voluntariamente; el pueblo los bendijo (11:2). Había algo especial en el desafío de vivir en Jerusalén: (a) Se tenía que reajustar el punto de vista de las cosas materiales; (b) Se tenían que reajustar las prioridades sociales, porque se dejarían amigos y familia de la vieja aldea; (c) Se debería tener cierta actitud para soportar los problemas de un pueblo fantasma. La ciudad no se veía tan gloriosa y se necesitaba generar fuentes de empleo (d) Se tenía que vivir sabiendo que serían un blanco para el enemigo. Medite en esto y considere que para ir a morar al cielo, se requiere de lo mismo.
En el capítulo doce leemos de la dedicación del muro (v. 27). Se hizo fiesta con alabanza. Todos y todo fue purificado (v. 30). Dos coros caminando sobre el muro en sentidos opuestos llegaron a la casa de Dios (vs. 31, 40). Se sacrificaron numerosas víctimas y se regocijaron todos, de tal modo que el alborozo de Jerusalén se oía desde lejos (v. 43).
Como los sacerdotes, cantores y porteros habían cumplido todo servicio, se establecieron mecanismos que permitieran recoger lo que hiciera falta para su sostenimiento.

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