domingo, 22 de diciembre de 2019

Más que la miel


Diciembre 22  Lectura: Nehemías 13:1-31
“Acuérdate de mí…”
En el libro de Moisés se halló “que los amonitas y moabitas no  debían entrar jamás en la congregación de Dios”. Esto venía desde la peregrinación del pueblo, debido a que no salieron a recibir al pueblo con pan y agua y, en cambio, pagaron a Balaam para que los maldijera. Al saber esto, de inmediato separaron a todos los que se habían mezclado con extranjeros (vs. 1-3).
Hasta el sacerdote Eliasib había cometido este mal, pues había emparentado con Tobías, uno de los adversarios, a tal grado, que hasta le había hecho una gran cámara en los atrios de la casa de Dios, el lugar donde se guardaba lo que estaba “mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes”. Nehemías se dolió por esto y echó a Tobías de la cámara con todas sus cosas (vs. 4-11).
Las cosas comenzaron a corregirse y trajeron el diezmo del grano, del vino y del aceite y se pusieron mayordomos fieles. Pero aún había cosas que estaban mal como la violación del día de reposo, lo que de inmediato corrigió Nehemías reprendiéndolos y advirtiendo a los mercaderes (vs. 12-21).
También estaba el problema de los matrimonios mixtos, que habían llegado al grado de  que los hijos hablaban la lengua extranjera. Nehemías fue duro contra los que lo habían hecho (vs. 23-28).  El sacerdocio se había contaminado pero Nehemías lo limpio (vs. 29,30). Por todas esas medidas, decía: “Acuérdate de mí, Dios mío, para bien” (v. 31).

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