sábado, 23 de noviembre de 2019

Más que la miel


Noviembre 23  Lectura: 1 Corintios 15:24-58
Victoria
El apóstol continúa hablando de la resurrección, aunque también lo hace de los enemigos: la muerte y el sepulcro.
Había una práctica de bautizarse por los muertos, la cual, si no había resurrección, tal práctica sería vana (v. 29).
¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo…? El apóstol responde  a esto con la ilustración de la semilla, y dice que Dios le da cuerpo a cada una (vs. 35-38). Luego hace distinción de tipos de carne, de cuerpos, y menciona la gloria de ellos, para así llegar a la resurrección de los muertos comparándola con los resultados que se contrastan: corrupción con incorrupción; deshonra con gloria; debilidad con poder (vs. 35-44).
Nuevamente se compara a Adán con Cristo; Adán fue hecho alma viviente y Cristo, el postrer Adán, espíritu vivificante (v. 45). Adán es terrenal; Cristo, del cielo (v. 47).
Otro tema interesante es cómo serán arrebatados los creyentes. Señalamos estos puntos (vs. 51,52): (1) No  todos morirán; pero sí serán transformados; (2) será en un momento, lo que se tarda en cerrar y abrir los ojos; (3) a la final trompeta; (4) los muertos resucitarán incorruptibles, quienes vivan, serán transformados.    
Cosas necesarias: Que lo corruptible se vista de incorrupción y lo mortal de inmortalidad (v. 53). Cuando esto ocurra se cumplirá la palabra: “Sorbida es la muerte en victoria” (v. 54).
Se describe una victoria: Dios la da por medio del Señor Jesucristo; los enemigos derrotados son la muerte y el sepulcro. Por tanto, se nos manda a estar firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre. El trabajo en el Señor no es en vano (vs. 55-58).

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