viernes, 14 de febrero de 2020

Más que la miel


Febrero 14,  Lectura: Salmo 119: 81-96
Caf (vs. 81-88)
Cuando el alma desfallece, sólo la Palabra de Dios nos da esperanza. Por eso no ha de apagarse nuestra mirada, pues el consuelo llegará. ¿Dónde está nuestra mirada (Colosenses 3:1,2; Hebreos 12:1)? Un contaminante es el humo, lo que rápido se disipa. Que no merme nuestra consistencia en lo que está en nuestra memoria (v. 83).
Si reflexionamos sobre nuestra vida, que esto no nos distraiga de lo que hacemos por el Señor. Él tiene control en todo lo que estemos viviendo. Al final del día la verdad de la Palabra será lo único que nos haga sentirnos bien, a pesar de que estemos abatidos. De ser así, esperemos en la misericordia de Dios y guardemos su Palabra.

Lamed (vs. 89-96)
El Señor, su Palabra y su fidelidad son eternos. Lo creado, cada uno de nosotros y toda perfección, tienen final. Por esto entendemos que en el hombre hay temporalidad, pero, ¿está usted consciente de ello? Por eso habremos de preguntar: ¿Cómo se percibe al finad de sus días? Si ha creído en Jesucristo como Salvador y Señor, no hay de qué preocuparse, pero si hemos de ocuparnos en guardar la Palabra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Poesía y pensamientos

Busca hacer lo recto, lo pide el Señor, Mira, tus acciones, las ven alrededor, Los que te conocen, atestiguarán, Y aunque sean peo...