Porque nada podemos contra la
verdad, sino por la verdad
(2 Corintios 13:8).
martes, 3 de diciembre de 2019
lunes, 2 de diciembre de 2019
Poesía y pensamientos
Qué maravillosas son,
Tu mansedumbre y ternura, oh Cristo.
Con ellas puedo en humildad,
Usar de la osadía.
Porque hay quienes nos tienen
Como si fuéramos carnales.
Es cierto que andamos en la carne
Pero no militamos según la carne.
Las armas que tenemos,
Con las que militamos;
Son poderosas en Dios,
Destruyen fortalezas,
Derriban argumentos,
También toda altivez,
Contra cuánto se oponga,
Al conocimiento de Dios
Buscado siempre llevar,
El pensamiento errado,
A la obediencia a Cristo.
Más que la miel
Diciembre 2 Lectura: 2 Corintios 10:1-11:33
La mansedumbre y ternura de Cristo
La mansedumbre y ternura son dos cosas necesarias para resolver la
discrepancia que puede haber entre la humildad y la osadía con la que se
pretende proceder contra los que acusan carnalidad en las acciones. El apóstol
habla de esto a los corintios (10:1,2).
Es cierto que como seres humanos “andamos en la carne”, sin embargo,
el apóstol pone en claro que “no
militamos según la carne”. Esto lo refuerza con las armas que son espirituales,
apropiadas para la lucha espiritual (10:3-6).
Al referirse a sus cartas, el apóstol asegura que no les escribe para amedrentarles, y aunque estas
sean duras y fuertes, su persona no es
amenazante, sin embargo, las cosas se dirán de ser necesario (10:9-11).
Si otros se miden a sí mismos, por sí mismos, el apóstol dice que no
se gloriará desmedidamente, lo hará respetando la regla de Dios y el trabajo de
otros (10:12-18).
Un poco de locura (11:1,16, 21, 23): (a) El apóstol pide que se tolere
la suya, porque su deseo es llevar a los corintios a Cristo, el esposo, como una
virgen pura; (b) Pide se le reciba para un poco de gloria; (c) Prueba de osadía
y servicio.
Tocamos dos últimos puntos: (a) Ministros falsos y fraudulentos
disfrazados como ministros de justicia; (b) Semejanzas con enormes diferencias
(11:16-33).
Versículo del día
Pues aunque andamos en la carne,
no militamos según a carne;
porque las armas de nuestra milicia
no son carnales, sino poderosas en
Dios para la destrucción de fortalezas,
derribando argumentos y toda altivez
que se levanta contra el conocimiento
de Dios, y llevando cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo,
y estando prontos para castigar
toda desobediencia, cuando vuestra
obediencia sea perfecta (2 Corintios 10:3-6).
no militamos según a carne;
porque las armas de nuestra milicia
no son carnales, sino poderosas en
Dios para la destrucción de fortalezas,
derribando argumentos y toda altivez
que se levanta contra el conocimiento
de Dios, y llevando cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo,
y estando prontos para castigar
toda desobediencia, cuando vuestra
obediencia sea perfecta (2 Corintios 10:3-6).
domingo, 1 de diciembre de 2019
Poesía y pensamientos
En un mundo tan materialista,
El dar se diluye aun en la iglesia.
Pero también el dar se contamina,
Con el pedir y pedir de falsos pastores,
Que no son más que lobos,
Que trasquilan a la oveja de sus bienes.
¡Cuánto daño han ocasionado a la grey!
¿Llegará el día cuando tu ofrenda rehusarás,
Por temor a que te estafen? ¡No!
Tu generosidad ha de ser parte de ti,
Has de sembrar así, para que recojas igual,
Por eso da, según tu corazón, sin tristeza,
Ni por necesidad, porque el que ama al que da,
Un día nos dio su don inefable.
¡Gracias Señor!
Más que la miel
Diciembre 1 Lectura: 2 Corintios 8:1-9:15
Generosidad
Esta es gracia de Dios; Pablo les dice esto a los hermanos de
Macedonia. Sencillamente los hermanos dieron “conforme a sus fuerzas, y… más
allá de sus fuerzas”. Ellos rogaron que se les concediera “el privilegio de
participar en este servicio a los santos”, y “a sí mismos se dieron primeramente
al Señor” (8:1-6). Los creyentes han de abundar en cuestiones de la vida cristiana,
esta es una de ellas (8:2,7).
La gracia de nuestro Señor Jesucristo es la pobreza que vivió por amor
a nosotros (8:9).
En este contexto, el creyente ha d pensar en igualdad, pues con lo que
tiene ha de suplir lo que no tiene otro; y que lo que los otros tienen supla lo
que él no tiene (8:13,14).
Todas las cosas se han de procurar hacer honradamente, delante del
Señor y de los hombres (8:21).
Ser generosos requiere preparación, prometerse y alistar, para que no
se convierta en exigencia (9:5). Siendo de esta manera, el siguiente principio
se cumplirá: “El que siembra escasamente… segará escasamente; y el que siembra
generosamente, generosamente también segará” (9:6).
Reglas sencillas pero prácticas para el dador (9:7): (a) Dar, como se
propone en el corazón; (b) No hacerlo con tristeza; (c) No hacerlo por
necesidad. La recompensa es grata: “Dios ama al dador alegre”.
En el asunto de dar, Dios no pone el ejemplo: Nos dio su don inefable;
¡gracias (9:15; Juan 3:16)!
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