sábado, 26 de octubre de 2019

Poesía y pensamientos


Habitar a tu abrigo Señor quiero,
Déjame morar bajo tu sombra,
Esa es experiencia que asombra,
Es momento grato que anhelo.

Así me libra mi Señor amado,
De terrores y peligros mil,
Ahuyenta la amenaza vil,
De todo mal él me ha librado.

Seguro estoy bajo sus alas,
No temo fiera tempestad,
Escudo y adarga es su verdad,
Así me defiende de las cosas malas.

Más que la miel


Octubre 26  Lectura: Salmo 91:1-16
Abrigo y sombra
Este Salmo es también el favorito de muchos creyentes. Nos habla de diversas circunstancias en las que el miedo podría hacer presa fácil de los creyentes.
Las palabras clave para vencer el miedo están al inicio del Salmo (v. 1), y son: “Habitar” y “morar”. “Habitar” nos habla de una decisión de estar en;  y “morar” del privilegio de estar allí.  Que sea el Señor nuestra esperanza y nuestro castillo, en él confiemos.
a) “El lazo del cazador” y “la peste destructora” (v. 3): ¿Qué es esto de lo que el Señor nos ha librado? Cual las aves, nos ha librado de los enredos en los que hemos caído en  nuestra vida; y que decir de males y enfermedades.
En este caso nuestro Señor se yergue cual una ave bajo cuyas alas estamos seguros y extiende ante nosotros el escudo de su verdad (v. 4).
b) “Terror nocturno… saeta…  pestilencia… mortandad…” (vs. 5,6): En todo tipo de destrucción que pudiéramos sufrir en cualquier circunstancia, Dios es capaz de defendernos en todo tiempo.
c) “Mal”, “plaga” (v. 10): Si bien es cierto que los creyentes también podemos sucumbir al mal y a las plagas, muchos más también son librados de esto.
Completa la lista el león y el áspid, sin embargo, ante esto que nos causa miedo y temor está el compromiso del Señor de librarnos y aún estar con nosotros en la angustia (vs. 13-16).
Los creyentes creemos que así será, sin embargo, es inevitable pensar en Aquel que fue angustiado y no fue librado del sufrimiento de la cruz: nuestro Señor Jesucristo. Isaías escribe esto: “Angustiado él, y afligido… como cordero fue llevado al matadero…” (53: 7).

viernes, 25 de octubre de 2019

Poesía y pensamientos


Cada día que vivimos,
Nos eres refugio por siempre.
No temo ni en corazón ni mente,
El cuidado tuyo lo sentimos.

Mi Dios es Eterno,
Es el mismo, ayer, y hoy, y por los siglos.
Más por esto en mi ser yo digo,
Que mi Dios Eterno, también es bueno.

Se constante en los días que tú vivas,
Sele fiel al Señor, mantente firme,
No le diré que quiero irme,
Vivir con él supera las expectativas.

Quiero aprender de ti Señor,
Todo aquello que a ti me asemeje,
Que lo que aprenda sea mi eje,
Para vivir la vida con valor.

La obra de nuestras manos confirma,
Aquellas que hemos de hacer cual creyentes,
A portarnos con ellas cual valientes,
Y a ser mucho más que la autoestima.

Más que miel


Octubre 25  Lectura: Salmo 90:1-17
Hermosos pronunciamientos
Damos inicio a las meditaciones del Cuarto Libro de los Salmos, que comprende del Salmo 90 al 106. Que haya bendición.
Muchos creyentes nos hemos gozado con el contenido de este Salmo, esperamos que usted lo añada a sus favoritos.
“Refugio de generación en generación” (v. 1). La mejor demostración de esto es la persona de Cristo. Que mejor refugio que él. El ladrón de la cruz lo experimentó (Lucas 23:42,43).
“Mil años delante de tus ojos son como el día de ayer…” (v. 4). Esto queda demostrado en el atributo de su eternidad (Hebreos 13:8).
“Los días de nuestra edad…” (v. 10). Los que sean deben ser en constancia y fidelidad hasta terminar la lucha, habiendo peleado la buena batalla (2 Timoteo 4:7).
“Enséñanos…” (v. 12). Algo que escribí en otra ocasión, concluía de esta manera: Entremos al aula del Señor. No hay duda que su enseñanza irá formando a Cristo en nosotros (Gálatas 4:19).
“La obra de nuestras manos…” (v. 17). El salmista pide al Señor que confirmara la obra de sus manos. Recordemos que hay obras preparadas de antemano para que andemos en ellas (Efesios 2:10), por eso también atendamos a lo que Pablo dijo a Arquipo: “Mira que cumplas…” (Colosenses 4:17).

jueves, 24 de octubre de 2019

Poesís y pensamientos


Cuando tenga que partir,
De este mundo para estar
Con mi Señor, ¿qué pasará?
Mi Señor se agradará.
A su gloria llegaré,
¿Más de mí qué se dirá?
Mi deseo es que se diga:
Que le he sido fiel.

Fuerte en mi hombre interior,
Quiero llegar al final,
Más cuando esto llegue, ¿qué será?
Mi Señor se agradará.
En las célicas moradas,
El Señor me ha de esperar,
¿Más de mí que se dirá?
Que nunca le dejé de amar.

Poesía y pensamientos

Busca hacer lo recto, lo pide el Señor, Mira, tus acciones, las ven alrededor, Los que te conocen, atestiguarán, Y aunque sean peo...