domingo, 29 de marzo de 2020

Más que la miel


Marzo 29, Lectura: Romanos 5:12-21
Adán y Cristo
El pecado de uno, Adán, trajo la muerte a todos; usted y yo estamos incluidos. Por el pecado entró la muerte en el mundo (v. 12).
El imperio de la muerte va desde Adán hasta Moisés (la ley).
Contrastes entre Adán y Cristo:
Adán: (a) Por su transgresión murieron los muchos (v. 15); (b) Su pecado acarreó juicio para condenación (v. 16); (c) Por su transgresión reinó la muerte (v. 17); (d) Por su transgresión vino la condenación a todos los hombres (v. 18); (e) Por su desobediencia los muchos fueron constituidos pecadores (v. 19).
Cristo: (a) Por su gracia abundó mucho más para los muchos  la gracia y el don de Dios (v. 15); (b)  El don de Dios vino por muchas transgresiones para justificación (v. 16); (c) Por él reinarán en vida los que reciban la abundancia de la gracia y del don de la justicia (v. 17); (d) Por su justicia vino la justificación a todos los hombres (v. 18); Por su obediencia los muchos serán constituidos justos (v. 19).
Sana doctrina: ¿Para qué se introdujo la ley? Para que el pecado abundara. ¿Qué sucedió cuando el pecado abundó? Sobreabundó la gracia (v. 20).
¿Para qué reina el pecado? Para muerte. ¿Por qué y para qué reina la gracia? Reina por la justicia para vida eterna mediante el Señor Jesucristo (v. 21).

Versículo del día

Y Jacob respondió a Faraón: Los días de 
os años de mi peregrinación son ciento 
treinta años; pocos y malos han sido los 
días de los años de mi vida, y no han 
llegado a los días de los años de la vida 
de mis padres en los días de su peregrinación 
(Génesis 47:9).

sábado, 28 de marzo de 2020

Poesía y pensamientos


Declarado inocente,
El que sentenciado a muerte,
Recibe por la fe en Cristo,
La justificación.

Vuelve a tener con Dios,
La paz que no tenía,
Y al que vivía preso,
La libertad le da.

Y todo por amor,
Aquel que Dios mostró,
Muriendo Cristo por nos,
Aunque éramos pecadores.

Más que la miel


Marzo 28,  Lectura: Romanos 5:1-11
“Justificados… por la fe…”
La justificación es la declaración de inocencia que Dios hace del hombre por medio del Señor Jesucristo. Es por la fe y da paz con Dios  (v. 1).
En un tribunal, cuando el jurado declara culpable al enjuiciado, el juez dicta la sentencia que corresponde, y la puerta que se abre para el culpable es la de la prisión. El hombre merecía lo mismo, pero Dios en su infinita misericordia, abre la puerta de su gracia (v. 2).
Tres cosas en las que se gloría el que es puesto en libertad: (a) “En la esperanza de la gloria de Dios”, porque se abre ante él un horizonte nuevo, lleno de luz, muy diferente a la oscuridad de una prisión; es una vida en libertad que también repercute en lo cotidiano (v. 2); (b) En las tribulaciones, que irán produciendo facetas de un nuevo carácter, templado en el sufrimiento, pero también en el amor de Dios, contrario al sufrimiento en prisión que lo único que iría produciendo sería resentimiento y dureza en el corazón, que no tiene el Espíritu Santo (vs. 3-5); (c) “En Dios por el Señor Jesucristo”, quien nos reconcilió (v. 11).
Los tiempos de nuestra salvación: “cuando… éramos débiles”; cuando Cristo murió (Gálatas 4:4).
¿Quién moriría por quién? Tal vez se haría por un justo o por un bueno, pero Cristo murió por nosotros, pecadores a quienes Dios mostró su amor (v. 8).
Un valor agregado a todo esto que encontramos en la frase “mucho más” (vs. 9,10): (a) Somos salvos de la ira; (b) Somos salvos por la vida de Jesucristo.
Sana doctrina: La justificación.

Versículo del día

Entonces Israel dijo a José: Muera yo ahora, 
ya que he visto tu rostro, y sé que aún vives
 (Génesis 46:30).

viernes, 27 de marzo de 2020

Poesía y pensamientos


Para que mi fe valga he de creer,
En quien al Señor de los muertos levantó,
Por esto mi fe débil no será,
Por esto no dudaré jamás.

Que no haya incredulidad,
La promesa de Dios firme está,
Fortalécete en tu fe,
Da gloria a Dios.

Si por nuestras transgresiones,
El Señor, entregado fue,
Si resucitó para nuestra justificación,
Fortalécete en tu fe, da gloria a Dios.

Más que la miel


Marzo 27,  Lectura: Romanos 4:13-25
La promesa
Ahora Pablo toca el asunto de la promesa a Abraham, que sería heredero del mundo, la cual promesa dice que no se le dio por la ley sino por la justicia de la fe, ya que de haberlo hecho por aquella, la fe sería vana y la promesa hubiera sido anulada, en cambio, por la fe, sería por gracia, y la  promesa sería firme para todos. Por esta razón Abraham es padre de todos nosotros (vs. 13-16).
Abraham creyó a Dios, haciéndolo en esperanza contra esperanza,  es decir, tendré un hijo aunque soy viejo y mi mujer estéril.
A pesar de las incapacidades físicas Abraham “no se debilitó en” su fe, “ni dudo, por incredulidad, de la promesa de Dios”, al contrario, se fortaleció y dio gloria a Dios, convencido de que era poderoso para que él, viejo y estéril el vientre de Sara, funcionarán conforme a lo prometido (vs. 19-21).
Por esto también su fe le fue contada por justicia, porque creyó que, él y Sara, estando físicamente casi muertos, Dios les daría vida (vs. 17, 22). Esta experiencia de Abraham vale para nosotros “que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (vs. 23-25).

Sana doctrina: (1) La promesa hecha a Abraham se recibe  por fe; (2) La fe de aquel que cree en el que levantó de muertos al Señor Jesucristo es contada por justicia; (3) El Señor Jesucristo fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.    

 

Poesía y pensamientos

Busca hacer lo recto, lo pide el Señor, Mira, tus acciones, las ven alrededor, Los que te conocen, atestiguarán, Y aunque sean peo...